domingo, julio 05, 2009

Tomassoli preventivo


La gente del hemisferio sur se cansó de hablar de la gripe A-H1N1-porcina (alias "la chancha"), pero lo cierto es que la situación está cada vez peor. Entre los escépticos (y asépticos) y los hipocondríacos, están los que se lo toman -con respeto, claro- pero con humor. Uno de ellos, Kairós, en una entrada imperdible.

La presidentA tomó medidas para evitar el contagio masivo, como cierre de colegios, asueto obligado para empleados con hijos menores de 14 años y para grupos de riesgo (inmunoterroristas), restricción en shoppings, etc... pero no declaró el estado de emergencia (¿para qué? si así estamos bárbaro).

Todavía no elevó ningún decreto para esto, pero sin duda que estamos a un tris de la suspensión total de la mateada pública. Adiós al mate, tituló un diario nacional a un apartado sobre medidas contra la influenza. Esta restricción podría ocasionar no sólo que nos sigan mirando como jihadistas cada vez que tosamos en un colectivo repleto, sino también cuando tomemos unos matienzos en ronda.

De esta manera, se sucederán escenas insospechadas hasta ahora, por ejemplo, que alguien caiga a tomar mate a una casa con su propio equipo (ah, disculpáme, pero me lo cebo solito, ¿eh?). El estilo chileno, cada paisano con su calabacita, se impondrá de manera habitual, y ya no será una ofensa que te llamen Tomassoli. Al contrario, los más epi-ortodoxos dirán con aprobación: Qué bien, qué saludable es Tomassoli.

Los más solidarios, por su parte, preferirán limpiar la bombilla con desinfectante en cada turno (gesto -el de repasar la boca del artefacto- que tampoco será mal visto), antes que caer en tamaña herejía de no compartir, peor aún que la de dejar hervir el agua. Estos nuevas costumbres en el ritual de la illex paraguayensis se irán aficando lentamente en nuestra sociedad. Será, desde luego, todo un escándalo para la tradición. Una verdadera revolución cultural.

Ya lo decía mi vieja: "tomar mate es antihigiénico, nena", y sin duda que lo es... pero, ¡qué insalubridad más rica!


pd: Por mi parte, ya fui pertrechándome de frasquitos de gel de alcohol y bombillas de repuesto. Me anoto al segundo grupo, el de los solidarios, ni hablar.

jueves, julio 02, 2009

Alojar II

Bien. Como sospechaba, no había entendido el signficado y es aún más rara la explicación del ah,re. Según el encargado de curso, cito textualmente,

"la expresión Ah, re se utiliza al final de un comentario que contiene una exageración o cosa insólita ( al menos insólita para el que la dice)

-¿Sabés jugar al futbol?
-Yo soy el mejor, ahre... (acompañado de una mirada a un tercero)"

S. dixit.

(Creo que ahora sí la entiendo... ;)

miércoles, julio 01, 2009

Alojar

Cada vez que viajo a casa, me entusiasmo con la tarea neológica de estudiar qué expresiones se crearon en el argot juvenil durante mi ausencia. Por fortuna, sigue siendo vigente fiaca (restituido, después de un tiempo) y canchero/a (¿qué podrá, alguna vez, reemplazarlo?).

Pero hace poco -además de descubrir que soy una jovata si uso el término copado o todas las conjugaciones del verbo copar (gustar mucho, fascinar)-, me encontré con algunos hallazgos, para mí, extrañísimos. Por un lado, el reemplazo de los ya clásicos vocativos bolú y chabón, por el de gato. El origen del término es carcelario y, dependiendo de su contexto -como sucede casi siempre-, tiene connotaciones ofensivas o cariñosas. Ya hablamos una vez del gordita rioplatense, pero ahora esto de gato o gatooo (me han apuntado que se extiende la pronunciación de la última vocal cuando se trata del trato amistoso) reviste para mí una lejanía intensa.
Lo mismo, o algo peor, siento frente a la expresión arre. La escribo tal cual aparece en los celulares y chats. Viene de la unión de la exclamación "Ah", con el intensificativo (¿?) "re"...y se usa en este contexto:

-¿Re que vamos al cine esta tarde?
- Ah...rre... - contesta el destinatario, con cara plácida, bajando la mano que tenía alzada a la altura de la oreja, con un movimiento blando del cuerpo.

Ah-re o arre, aunque parezca la manera de azuzar a un equino, reemplaza al "sí". O eso intenta significar, o eso logré entender yo cuando mi hermano, preceptor de secundaria, me explicó el contenido de este sintagma, con movimiento de cuerpo incluído. O eso digo ahora, y dentro de dos horas, recordaré otra connotación para completar su significado o me lloverán comentarios sobre los matices de mi definición. Lo cierto que estos términos, como otros, me resultan ajenos y sacados de la nada; me parecen productos que sólo se entienden si se frecuenta el ambiente, en este caso, el escolar y capitalino.
Y ahí está el quid.No, no sólo en Babel.
Hay palabras y expresiones que únicamente se entienden si se habita un idioma o dialecto. No vivir la lengua diaria, flexible y jugosa, nos deja fuera de órbita. Ahora sí: este poder habitacional es tal que, cuando nos envolvemos en una conversación compatriota, después de algún tiempo, nos expandemos, renovamos y aleteamos, como peces en agua.

viernes, junio 26, 2009

Venado Tuerto II


La debía.

martes, junio 16, 2009

Venado Tuerto, o los bares de ruta

En esta ciudad de nombre heráldico, atropellamos una perdiz en el camino. No pudimos parar y levantarla para la cena. Elegimos uno de los tantos YPFs nuevos (comidas rápidas y habanos cubanos) y, como en el resto del recorrido, tomamos el refrigerio ahí. De pronto recordé que un viaje por la ruta 8 de antaño no podía ser así. ¿A dónde fueron, en dónde quedaron aquellos legendarios bares, con el cartel de cocacola de los noventa, el toldo desgastado por el sol implacable, la pintada selfservice, para darle un toque más actual, más norteamericano?

Los busqué durante todo el camino y nada. O se los tragaron los jagüeles, o encima hicieron YPFs, o nunca hubo de esos en la ruta 8. En la 5, sí... Cuando llegar a Chivilcoy costaba entre cinco y seis horas (según mi fallido recuerdo), parábamos a la vera y ahí asomaban estos reductos de modernidad pretendida, donde camioneros y turistas se llevaban agua caliente y pebetes de jamón y queso y, tal vez, algún recuerdito de la zona, para sumar un nombre a la lista de ciudades cerealeras y prósperas conocidas.

Venado no sólo nos dejó semáforos descoordinados y una gallinácea muerta sobre el asfalto; casi por casualidad, nos topamos con El Rincón, un lugar que supo a leyenda. La búsqueda de los bares de ruta continuó hasta Villa Dolores, "capital nacional de la papa", donde no tuvimos la misma suerte pero, eso sí, nos deslumbramos con el bienestar y confort anunciados en la cartelera del hotel Huemul:

agua caliente/agua fría
luz natural/luz artificial

Por si no te quedó claro: podrás ducharte y prender una lamparita por la noche.

lunes, junio 15, 2009

Yacanto (Córdoba, 6pm.)

Ya sé por dónde va el camino de las especias, rodando en la noche de la tierra. Una serranía tragándose la luna, el olor del cedrón, la peperina y la humedad de una capilla abandonada.
Ya estás de vuelta en la cuna, escuchando esas letras añejadas en medio de la renovación. Haciendo todo nuevo, todo de nuevo.

lunes, junio 08, 2009

La querencia



Nunca me dejo de asombrar de lo extraño que se puede sentir uno en el barrio de toda la vida. Ahora que vuelvo y muestro a mi Buda las calles, las avenidas y el barullo cochambroso donde me crié, me parece todo nuevo, como a él.
La parroquia estaba atestada de gente y nos recibieron las luces y la falsa gruta sobresaliendo de la pared (siempre deseé que esos pedazos de cartón-piedra formaran parte de una montaña repentina y oculta, sólo conocida por mí, surgida en medio de la ciudad).
El pequeño Buda, alzado en mis brazos, se convirtió rápidamente en el centro de atención de todos los batones y ruleros de Flores que, en este invierno meridional, se han echado encima unos abrigo chinescos con capucha de reborde de piel...una piel de animal sintético color azul, por ejemplo, o beige.
Una de ellas, la que estaba sentada a nuestro lado, empezó a hablarme de qué ricurita, de ¡che-qué-ojos!, de que se-te-quedó dormido (ese fascinante dativo ético). Todo iba muy habitual, hasta que tocó hacer la cola. Había poca gente delante nuestro, algo así como cinco personas, pero otra doña se hizo cargo de una situación que le pareció injusta. Me agarró de los hombros -a mi y al Buda, claro- y me dijo:
-Tenés prioridad.
-Pero está bien, no falta mucho, no me molesta- le dije tranquila.
-No, no, no. Yo sé lo que te digo, nena. Tenés prioridad; vos con ese angelito...
Y me llevó hasta el ministro, siempre con las manos apoyadas en mis hombros, guiándome -cual gps humano- hasta el "amén" (¿no quiere arrodillarse conmigo, señora, y agradecemos juntas? Acá todo se hace en comunidad. Claro que sí).
Cuando volvimos (el pequeño Buda y yo; la señora había entendido que mi acto era evidentemente íntimo) nos encontramos con nuestra primera vecina de banco. Al finalizar, nos miró con una insondable ternura barrial:
-Me voy rápido -me explicó, como respuesta a una pregunta que nunca le hice- porque vivo del otro lado de la vía y...es un poco peligroso volver sola a esta hora...pero bueno, voy rezando....
Una oleada de amor vecinal me ahogó en un segundo y le agarré la mano, casi que se la besé con ojos perrunos. Quería llevármela a casa, ponerla en la mesita de luz, véngase y sea nuestra abuela, señora.
-Que la Virgencita te protega, carraspeó ella (la tintura de su pelo brillando, las guitarras y la noche).

Volver al pago es eso: viajar al lugar que te vio querer.


foto>ésta