miércoles, 22 de agosto de 2012

Los colores de las camisetas de fútbol se sentaron en mi living

Mis veleidades decorativas tienen espacio en este blog, ¿por què no? Y de pronto vi este salón de Marie Olsson Nylander y descurbrí que la combinación blanco, negro, madera clara y colores furiosos no está nada mal como pensaba. En mi living quedó como por equivocación; aquí, en cambio, hay decisión y arrojo a la sueca.
 
Pensando en categorías literarias, nada puede quedar librado al azar. Ni siquiera los relatos míticos, como los del Génesis. Como diría Primo Levi, que de paso, releo funcionalmente y siempre con gusto, nuestras historias son pequeñas e ilógicas como las historias de la Biblia. Pequeñas e ilógicas, pero siempre bien calibradas, hechas de tierra, palpitantes.
Pensar en todo aquellos seres humanos maravillosos, las casas decoradas por suecos y  el que, a pesar de los pesares, no hemos errado la carrera, nos da el aliento del martes, justo y necesario.
Mi nene más grande me pide que nos sentemos a hablar un ratito. Le digo que sí. Me dice muy serio que Sam le regalará una camiseta de "guay" de Peñarol. Ya ves, amarillo, blanco y negro de nuevo. Sam se esta por despedir, pero me dice: "De Uruguay porque al final, son los mismos colores que la de Argentina. Espero que no te lo tomes a mal...y de Peñarol, porque tiene que ser de este equipo".
Ya ves como viene la semana: negra, blanca, amarilla, celeste, azul, madera.

1 comentario:

Juan Ignacio dijo...

Es preferible que sea de Peñarol antes que de River.